martes, 10 de marzo de 2009

LA CONSULTA

La Consulta. de Fidel Vela. Alfaguara. La Novela Popular. Número 7. Madrid, 1965. 82 páginas. (Pedidos por Internet, a través de http://www.iberlibro.com/ u otros buscadores. El precio lo fijan las librerías).

La Consulta, de Fidel Vela, muestra los abusos a que se ve sujeto un obrero provinciano que llega a la capital para que los médicos del seguro Social le reconozcan, lo cual por ignorancia y desidia, no hacen. Cuando encuentra un médico con conciencia que lo examina debidamente, es demasiado tarde.
De La novela social española, de Pablo Gil Casado, Seix y Barral. 1973, páginas 20, 149 y 364

Antonio está enfermo. Antonio se halla malucho desde hace años; pero dejar el pueblo, ir a la capital de la provincia, incluso a Madrid, hubiera implicado dispendios insoportables para su economía subdesarrollada. Hasta que un día, no aguantando más, decidió tomar el tren y ponerse en manos del Seguro.
La Consulta no hará gracia a determinadas personas. No fue escrita para hacer reír, sino más bien para llorar, al menos, para reflexionar.. El autor ha captado bien el mundo sórdido de las igualas, las consultas para pobres, los bomboncitos sociales. La mejor virtud de Antonio es su humildad. El hombre humilde, acomplejado, mansurrón, consciente de su inferioridad social, respetuoso con los doctores, vergonzante ante los porteros, que un día, porque en ello le va la vida, decide rebelarse y llamar la atención sobre su condición de ser humano que sufre. Pero la educación, el medio, la máquina burocrática, pueden más que él, y su protesta no pasa de gritos ahogados, de gesticulaciones de desvalimiento y desesperanza.
La Consulta es un relato de humor precisamente por ser triste. Fidel Vela se limita a exponer. La desproporción entre la experiencia vital del protagonista y las trabas administrativas que cercan su salud constituyen el velo irónico que envuelve la narración. Sátira velada, burla con sordina, estilo directo que apenas se detiene en apuntes paisajísticos. Y un recuerdo leve de algunos relatos similares de Wenceslao Fernández Flórez. Con las batas blancas de los médicos se va hilando la mortaja de Antonio, el nacido para ochavo. Tal vez con unos impresos más hubiera salvado su vida. Pero los horarios de consulta, las disposiciones internas de los Seguros...
Núm. 327 de La Estafeta Literaria. Por Antonio Iglesias Laguna.

El libro de un alcarreño: La Consulta, de Fidel Vela.
Aquí, en Madrid, con el fin de reavivar el gusto por la novela corta, de gran tradición en nuestras letras, la Editorial Alfaguara ha creado la colección de La Novela Popular (LNP), bajo la dirección de Jorge Cela Trulock. En esta colección, en su número 7, nos encontramos con La Consulta, novela corta escrita por Fidel Vela.
El hecho de que hablemos aquí de esta colección, aparte del interés que en sí misma tiene, se debe a que Fidel Vela es un alcarreño y en La Alcarria, concretamente en Sigüenza, es donde esta novela se ha escrito.
Últimamente, en los medios jóvenes literarios y artísticos de esta capital, es muy frecuente oír hablar de la «Escuela de Sigüenza». Aquí se afirma la existencia de tres escuelas: la de Barcelona, la de Madrid y la de Sigüenza. Dentro de la exageración que en sí lleva, no deja de tener algo de cierto.
Volviendo a la novela citada, nos narra la dura aventura de un hombre enfermo en busca de la salud; aventura vivida a diario por tantos hombres en solución al mal que les aqueja.
En nuestros pueblos, faltos de asistencia médica, el enfermo debe trasladarse a la capital de la provincia en busca de especialistas. Y es aquí donde se plantea el verdadero problema que el autor quiere darnos a conocer. El hombre, por ahorrar, viaja solo, sin su esposa.. Tiene que hacer noche. Busca una pensión barata y corre por los volantes que le acrediten su condición de enfermo y su derecho a ser auscultado. Debido a deficiencias técnicas en los servicios médicos; debido también a su propia ignorancia, necesita de más completa explicación, el hombre se pierde de un sitio a otro, de un hospital a otro, de uno a otro médico. Entre tanto va dándonos su visión de la ciudad a la que ha ido por primera vez. Al final, entre unos y otros, el hombre queda sin sanar y muere abandonado. La novela termina con su muerte.
Escrita con un lenguaje duro y expresivo, La Consulta, nos da muy relativamente las dotes de escritor de Fidel Vela. Escrita hace bastante tiempo, hoy se queda solamente en unas lejanas páginas para su autor. Pero es novela que se lee con gusto, con interés, enmarcada dentro del más clásico realismo español, que hoy se nos presenta como uno de los más interesantes caminos para nuestra literatura.
Con La Consulta asistimos al nacimiento ante el público de un nuevo escritor. Es interesante ver y seguir estos nacimientos. ¿Adónde le conducirá a Fidel Vela su trayectoria de escritor? El tiempo y su trabajo lo dirá. Por de pronto ahí está La consulta, ahí está el escritor, y esperamos, yo estoy convencido, de que llegará a ser una realidad en nuestras letras.
De Nueva Alcarria, 3 de julio de 1965. Por José Esteban.

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