miércoles, 11 de marzo de 2009

ABORTO Y NATALIDAD SELECTIVOS

Proceso de paz-Ponencia marco, de Fidel Vela. 135 páginas. Editorial www.cultivalibros.com Madrid 2008, 12 euros. (Pedidos por Internet, teléfono 915060975 o correo electrónico: info(a)cultivalibros.com)
En esta novela se narra el desarrollo de dos asambleas de un supuesto partido político, el Partido de la Paz Perpetua, formado exclusivamente por mujeres, en las que se debaten sendas ponencias (Paz y sexo y Paz y Religión) encaminadas a la consecución definitiva de la paz en todo el mundo y a la creación de una nueva religión acorde con los postulados ideológicos del partido, como soporte y fulcro para lograr los objetivos definidos en la Declaración de principios. Partiendo de una premisa justa se puede llegar, si perdemos el control racional, a monstruosas aberraciones, como la práctica del aborto y la natalidad selectivos. Mediante una prosa amena y fluida, salpicada de sorprendentes destellos de humor ácido, en ocasiones corrosivo, el autor nos conduce sobre páginas confortables y deliciosas, a un final previsible y a la vez imprevisto. La novela está sembrada de códigos, claves y guiños, que el lector sabrá interpretar en cuanto posea una mediana noción de los problemas que aquejan a nuestro tiempo. Por último, merece destacar la estructura novedosa y original de la obra. Sin riesgo de exageración, podemos afirmar en verdad que asistimos al nacimiento de un nuevo género literario.

LAS LEYES DEL ÉXITO

Las leyes del éxito, de Fidel Vela. José Esteban, editor. Madrid, 1986. 86 páginas. (Pedidos al autor, a través de este blog en «comentarios», que se enviarán gratuitamente hasta agotar restos de edición).

Excelente novela, donde el autor sabe integrar estupendamente el contenido social en la forma desmitificadora. PABLO GIL CASADO, crítico literario.

Descarnada y penetrante novela. Sencillamente me ha impresionado.. La veo un poco en la línea de las Notas, de Dostoyeski. No hablo de imitación; digo que pertenece a su estirpe, lo que es muy distinto. Por su introspección, que es demoledora. ANTONIO BUERO VALLEJO.

Este es el último trabajo de un escritor soriano, que desde 1971 reside en nuestra ciudad. Compagina sus actividades literarias con la profesión de banquero, que ejerce desde 1953, además de ser concejal del Ayuntamiento, desde 1979. Ha escrito otras novelas como La Consulta, La Oficina, El Ruta, Los acorralados, un libro de viajes, además de artículos y narraciones.
Julián Berrenechea Moreno es un hombre de cuarenta y dos años, de profesión «responsable de la oficina administrativa de una gran fábrica de electrodomésticos». Incapaz de solucionar por sí mismo sus problemas personales, acude a una organización que imparte por correspondencia un curso llamado «Las leyes del éxito». El curso tiene una finalidad terapéutica y sigue una metodología consistente en formular una serie de preguntas, a las que el paciente debe contestar con absoluta sinceridad. Fidel Vela nos pasea frente a una vida alienada, agobiada por la frustración y la soledad. cuya inautenticidad percibe dolorosamente su débil protagonista. «Por eso —explica—, mi mayor sufrimiento consiste en descubrir de sopetón que no soy nada, mal dicho, radica en creerme un simple masa-media, un vegetativo, una oveja más del rebaño de los parásitos y los conducidos, viviendo una existencia prefabricada, igual a millones de personas; mientras que unos pocos, acaso sin más méritos que yo, son famosos, aplaudidos, se les ve en la televisión, en los periódicos, en los teatros y en las exposiciones». Y frente a este personaje, que tiene mucho que decir y no puede decir nada, Fidel Vela nos hace entrever con lucidez una sociedad competitiva, opresiva, que como una gran máquina no permite a la persona ser más que una pequeña pieza que tiene que girar al compás del más fuerte, sin poder jamás mostrar toda la humanidad que lleva dentro.¿Y qué mejor exponente de esta sociedad que esa organización con fines pretendidamente terapéuticos, pero en el fondo tan solo lucrativos, que con sus preguntas rutinarias e impersonales, sus respuestas halagadoras pero frías y absolutamente descomprometidas y sus consejos vanos, sólo conseguirá sumir al protagonista en una total desesperanza? «No se me oculta —dice—, que lo suyo es una sociedad mercantil creada, como todas, para ganar dinero, aderezada malamente con algunos elementos psicológicos del montón, pero aun así, les guardo el sincero agradecimiento del pobre hombre ignorado y desoído en todas partes». El final de la novela es particularmente ilustrativo, así como desgarrador. Julián Barrenechea se ha suicidado y su mujer escribe una carta a los «Señores de las leyes del éxito», en la que demuestra ser un elemento típico de esa sociedad materialista y falta de comprensión para los sentimientos profundos.
Publicado en NUEVA TRIBUNA, 24/31 de marzo de 1987. Por Ignacio Rahm.

LA OFICINA

La oficina, de Fidel Vela. Edición Autor. 1977. 84 páginas. (Pedidos al autor, a través de este blog, «en comentarios» de la entrada correspondiente, que se enviarán gratuitamente hasta agotar los restos de edición)

Novela corta, que al autor, vecino de Alcalá de Henares, le valió el accésit del premio Eugenio d’Ors, 1966. Fidel Vela está en la línea de la narrativa social o neosocial. Este libro en concreto, que ya tiene otros varios editados, pretende cuestionar las relaciones humanas y laborales entre los miembros de «La oficina» desde una perspectiva tremendamente cotidiana. La temática, que es casi una excusa para presentarnos los retratos de unos cuantos hombres tan reales como el propio autor, se diluye en una prosa desnudante de puro populista.
Para aquellos que se interesan por la cultura de la zona y para aquellos otros se recomienda la lectura del libro.
En Despunte, 12-11-1977.

martes, 10 de marzo de 2009

LA CONSULTA

La Consulta. de Fidel Vela. Alfaguara. La Novela Popular. Número 7. Madrid, 1965. 82 páginas. (Pedidos por Internet, a través de http://www.iberlibro.com/ u otros buscadores. El precio lo fijan las librerías).

La Consulta, de Fidel Vela, muestra los abusos a que se ve sujeto un obrero provinciano que llega a la capital para que los médicos del seguro Social le reconozcan, lo cual por ignorancia y desidia, no hacen. Cuando encuentra un médico con conciencia que lo examina debidamente, es demasiado tarde.
De La novela social española, de Pablo Gil Casado, Seix y Barral. 1973, páginas 20, 149 y 364

Antonio está enfermo. Antonio se halla malucho desde hace años; pero dejar el pueblo, ir a la capital de la provincia, incluso a Madrid, hubiera implicado dispendios insoportables para su economía subdesarrollada. Hasta que un día, no aguantando más, decidió tomar el tren y ponerse en manos del Seguro.
La Consulta no hará gracia a determinadas personas. No fue escrita para hacer reír, sino más bien para llorar, al menos, para reflexionar.. El autor ha captado bien el mundo sórdido de las igualas, las consultas para pobres, los bomboncitos sociales. La mejor virtud de Antonio es su humildad. El hombre humilde, acomplejado, mansurrón, consciente de su inferioridad social, respetuoso con los doctores, vergonzante ante los porteros, que un día, porque en ello le va la vida, decide rebelarse y llamar la atención sobre su condición de ser humano que sufre. Pero la educación, el medio, la máquina burocrática, pueden más que él, y su protesta no pasa de gritos ahogados, de gesticulaciones de desvalimiento y desesperanza.
La Consulta es un relato de humor precisamente por ser triste. Fidel Vela se limita a exponer. La desproporción entre la experiencia vital del protagonista y las trabas administrativas que cercan su salud constituyen el velo irónico que envuelve la narración. Sátira velada, burla con sordina, estilo directo que apenas se detiene en apuntes paisajísticos. Y un recuerdo leve de algunos relatos similares de Wenceslao Fernández Flórez. Con las batas blancas de los médicos se va hilando la mortaja de Antonio, el nacido para ochavo. Tal vez con unos impresos más hubiera salvado su vida. Pero los horarios de consulta, las disposiciones internas de los Seguros...
Núm. 327 de La Estafeta Literaria. Por Antonio Iglesias Laguna.

El libro de un alcarreño: La Consulta, de Fidel Vela.
Aquí, en Madrid, con el fin de reavivar el gusto por la novela corta, de gran tradición en nuestras letras, la Editorial Alfaguara ha creado la colección de La Novela Popular (LNP), bajo la dirección de Jorge Cela Trulock. En esta colección, en su número 7, nos encontramos con La Consulta, novela corta escrita por Fidel Vela.
El hecho de que hablemos aquí de esta colección, aparte del interés que en sí misma tiene, se debe a que Fidel Vela es un alcarreño y en La Alcarria, concretamente en Sigüenza, es donde esta novela se ha escrito.
Últimamente, en los medios jóvenes literarios y artísticos de esta capital, es muy frecuente oír hablar de la «Escuela de Sigüenza». Aquí se afirma la existencia de tres escuelas: la de Barcelona, la de Madrid y la de Sigüenza. Dentro de la exageración que en sí lleva, no deja de tener algo de cierto.
Volviendo a la novela citada, nos narra la dura aventura de un hombre enfermo en busca de la salud; aventura vivida a diario por tantos hombres en solución al mal que les aqueja.
En nuestros pueblos, faltos de asistencia médica, el enfermo debe trasladarse a la capital de la provincia en busca de especialistas. Y es aquí donde se plantea el verdadero problema que el autor quiere darnos a conocer. El hombre, por ahorrar, viaja solo, sin su esposa.. Tiene que hacer noche. Busca una pensión barata y corre por los volantes que le acrediten su condición de enfermo y su derecho a ser auscultado. Debido a deficiencias técnicas en los servicios médicos; debido también a su propia ignorancia, necesita de más completa explicación, el hombre se pierde de un sitio a otro, de un hospital a otro, de uno a otro médico. Entre tanto va dándonos su visión de la ciudad a la que ha ido por primera vez. Al final, entre unos y otros, el hombre queda sin sanar y muere abandonado. La novela termina con su muerte.
Escrita con un lenguaje duro y expresivo, La Consulta, nos da muy relativamente las dotes de escritor de Fidel Vela. Escrita hace bastante tiempo, hoy se queda solamente en unas lejanas páginas para su autor. Pero es novela que se lee con gusto, con interés, enmarcada dentro del más clásico realismo español, que hoy se nos presenta como uno de los más interesantes caminos para nuestra literatura.
Con La Consulta asistimos al nacimiento ante el público de un nuevo escritor. Es interesante ver y seguir estos nacimientos. ¿Adónde le conducirá a Fidel Vela su trayectoria de escritor? El tiempo y su trabajo lo dirá. Por de pronto ahí está La consulta, ahí está el escritor, y esperamos, yo estoy convencido, de que llegará a ser una realidad en nuestras letras.
De Nueva Alcarria, 3 de julio de 1965. Por José Esteban.