martes, 20 de enero de 2009

LENGUAS


Se extingue una lengua, entre otros motivos, cuando desaparecen las personas que la hablaban. Lo lamentable no es que desaparezca la lengua, sino las personas. De hecho, se extinguen en el mundo por diversas causas más de cien lenguas al año, lo que no significa una desgracia en sí, sino todo lo contrario. También puede ocurrir que un país o región voluntariamente o por la fuerza decidan sustituir o eliminar el idioma que utilizaban. Los idiomas no son sagrados, ni son el alma ni el espíritu de nada; simplemente herramientas de expresión y comunicación. La desaparición del español en Cataluña, País Vasco, Galicia y Baleares, que tan denodadamente persiguen sus autoridades educativas, no tendría mayor importancia si se llevara a cabo de manera libre y espontánea por parte de los ciudadanos, pero cuando se impone por la fuerza de unas leyes coercitivas y discriminatorias, que constituyen una lacerante humillación para millones de personas forzadas a renunciar a su lengua materna y con métodos de tipo fascistoide, el panorama cambia por completo. La desaparición del español en dichas comunidades autónomas carece de relevancia, excepto para ellas mismas, que se autocercenan estúpidamente posibilidades de comunicación. Lo verdaderamente grave es que está despareciendo la libertad individual. Se empieza por la tiranía del lenguaje, se sigue con la educación sectaria, la cultura dirigida, el amordazamiento informativo, el gasto público descontrolado, la inquietante desmesura de la policía autonómica... Con lo cual, el virus totalitario va penetrando sigilosamente en numerosos ámbitos de la sociedad, que podría alcanzar un punto de difícil retorno. Porque nunca se sabe dónde acaban las ansias de poder de los políticos nacionalistas y sus compañeros de viaje.
En cualquier caso, se dice muy a la ligera, que los idiomas que necesitan respiración asistida; cuantiosos recursos económicos de las instituciones públicas; leyes draconianas y discriminatorias para imponer con mano férrea su uso; idiomas que no se pueden mantener por sí mismos, idiomas entubados, son herramientas débiles, incapaces de soportar un recorrido muy brillante en cuanto los saquen de la UVI. Pero el problema no es ése. El problema es el método inquisitorial que se ha puesto en marcha, síntoma de los peores augurios.— FIDEL VELA.

1 comentario:

  1. Talín: Muy agraqdecido por acceder a este blog. Me gustaría conocer tu opinión sobre los trabajos aquí expuestos. Un afectuoso saludo.
    Fidel Vela

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