domingo, 7 de diciembre de 2008

EXTREMEÑO

Cada vez que un extremeño acciona la espita de Gas Natural, la mayor parte de los beneficios empresariales de esta simple operación vuelan a Cataluña y los impuestos más sustanciosos se contabilizan como generados en Cataluña. Lo mismo sucede si compra productos de empresas tales como Roca, La seda de Barcelona, Caprabo, Nestlé, Danone, Seat, Nissan, la Caixa, Font Vella o caldos Avecrem-Gallina Blanca. Y así, con infinidad de productos, entre los que destacan medicamentos, vinos espumosos, bienes de equipo y alimentos elaborados. Por eso pusieron tanto empeño nacionalistas y aledaños en hacerse con el control de la empresa eléctrica Endesa en la anterior legislatura para erradicarla en Cataluña El extremeño contribuye a engrosar la balanza fiscal de Cataluña, que más tarde los nacionalistas y sus aliados presentan como la prueba de un expolio y tildan al extremeño de sujeto subvencionado, es decir, que sobrevive a costa del trabajo de otros. Son la voz y el discurso del imperialismo clásico, que se sirve del colonizado para incrementar sus negocios al tiempo que, a mayor escarnio, le acusa de vago y subvencionado. Es la interrrelación universalmente conocida entre metrópoli y colonia, entre país rico y país subdesarrollado. Para esta ocasión nada más oportuno que recordar los argumentos del ínclito actor, que han hecho suyos algunos políticos catalanes: «Si no fuera por Cataluña, los extremeños serían un hatajo de muertos de hambre». «Rodríguez Ibarra es un desagradecido, que muerde la mano que le da de comer».
Justo es reconocer que esta circunstancia se da con las empresas radicadas en otras comunidades autónomas, pero sus dirigentes no insultan a los extremeños, ni amenazan ni chantajean con desafecciones y medidas extraconstitucionales al Estado. Aceptan las normas de las democracias modernas, donde quien más renta percibe, más impuestos debe pagar, sin que ello suponga la obtención de mayores beneficios. Después, estos impuestos serán distribuidos por el Estado en razón de las necesidades de cada cual. Aunque hay excepciones, el País Vasco y Navarra, que recaudan la totalidad de los impuestos como consecuencia de una lamentable anomalía de tipo medieval. Así, los impuestos y beneficios generados por empresas tan importantes en toda España como Iberdrola, Petronor, BBVA, Eroski, Fagor y otras muchas, se transfieren de inmediato al País Vasco, salvo una mínima cantidad que devuelve al Estado, cuando la devuelve, para financiar los servicios generales.
Además, habrá que advertir, que cuando se instaura la democracia, Cataluña y el País Vasco, parten con una considerable ventaja con respecto al resto de España. A la muerte del dictador, hasta cuyo momento nada se movía sin su autorización, Vizcaya y Barcelona, encabezaban el ranking de las provincias más prósperas en todos los indicadores económicos. Lo que viene a demostrar que, al menos en la vertiente económica, durante la dictadura estos dos territorios fueron extraordinariamente beneficiados por el régimen, mientras que Extremadura, Andalucía, Galicia y otras regiones permanecieron en el más absoluto olvido.— FIDEL VELA

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