lunes, 17 de marzo de 2008

TERRORISMO

El PSOE ganó, legítimamente, las elecciones generales de 2004 a causa del gran impacto que supuso en la sociedad los brutales atentados del 11-M. Una parte considerable del electorado, donde me incluyo, entendimos soberana y legítimamente, que los atentados eran consecuencia directa de la posición mantenida por España en la guerra de Iraq. Pero pasado el tiempo y acumulada información, he de confesar que estaba equivocado. Los terroristas, islámicos radicales, como cualesquiera otros, no necesitan pretextos puntuales para cometer sus crímenes. ¿Cómo se explican los bárbaros atentados en Argelia, Marruecos, Indonesia, etc., que son países de religión musulmana y rotundamente contrarios a la guerra de Irak? ¿Qué explicación lógica tienen los ataques a las tropas españolas en el Líbano, donde murieron seis soldados españoles, que circulaban plenamente identificadas con las banderas desplegadas, conociendo que España reprobó en su origen la guerra de Irak? ¿O los ocho turistas españoles asesinados en el Yemen, igualmente identificados? En el propio Iraq, resultaría comprensible el hostigamiento a las tropas invasoras, pero el 90% de las personas fallecidas en atentados son iraquíes. El atentado a las Torres gemelas, donde murieron casi 3000 personas, es anterior a la guerra de Iraq y Afganistán. En nuestro propio país han sido frecuentes las detenciones preventivas de islamistas radicales que preparaban atentados en Madrid y Barcelona. ¿Qué explicación podemos ofrecer a todo esto si España retiró las tropas de Irak? Cuarenta y ocho países apoyaron política y/o militarmente la invasión de Iraq, pero la mayor parte de ellos no han sufrido ningún atentado. Italia, Polonia, Australia y un largo etcétera aportaron cuatro veces más efectivos que España que, dicho sea de paso, no intervino en la invasión ni en ninguna otra acción de guerra.
Los terroristas no necesitan pretextos puntuales para cometer sus crímenes. Ellos están empeñados en destruir el sistema de gobierno establecido en el mundo occidental para imponer su teocracia por la fuerza y el terror. Y ejecutan sus macabros actos allí donde pueden. Cuando en 1979 el ayatolá Jomeini tomó el poder en Irán, su primer discurso fue para exhortar a sus seguidores a reconquistar el Ándalus (España para ellos) arrebatado al Islam por los cristianos. Esta idea está presente desde hace 500 años también en la mente de los islamistas moderados. Luego la amenaza a nuestro país, viene de lejos. No es provocada por un hecho puntual.

LA COMPRA DE LA CESTA

Gorka Landáburu, asiduo comentarista en el programa de debate 59 segundos, emitido los miércoles por TVE 1, en una de sus frecuentes intervenciones dijo que no debía alarmarnos la subida de la compra de la cesta un cuatro coma dos por ciento. Las personas que estaban a mi lado viendo el programa, como yo mismo, no entendimos la necesidad de esta advertencia porque, la verdad sea dicha, no nos produce alarma ni preocupación que suba el precio de las cestas, producto que no solemos comprar con mucha frecuencia. Es más, yo no recuerdo haber comprado una cesta en toda mi vida. Pero no paró ahí la cosa. Para rematar nuestra confusión, el bueno de Gorka, en el turno siguiente de cincuenta y nueve segundos, se arrancó explicando que la subida de la compra de la cesta no era consecuencia de la política económica aplicada por el Gobierno, sino de la coyuntura internacional, como el encarecimiento de las materias primas, del petróleo, del trigo y los cereales. A mí me seguía pareciendo excesivo el énfasis y la importancia que se le daba al simple hecho de que las cestas hubieran subido cuatro coma dos por ciento, a causa del encarecimiento de las materias primas, es decir, de los mimbres, probablemente importados, ya que el Gobierno español no tenía culpa alguna en este asunto. Lo que no llegaba a comprender era qué influencia podían tener el petróleo y el trigo sobre el aumento del precio de las cestas, que suelen hacerse manualmente. En todo caso, quedó claro que las cestas resultaban más asequibles en el extranjero, un punto menos.
En otro turno, el bueno de Gorka reprochó a los que hacen catastrofismo sobre la subida de la compra de la cesta, y les retó a que pongan blanco sobre negro sus propuestas para evitar que las cestas continúen su imparable ascenso. Desde que tengo razón de uso —añadió— no he conocido gente más destructivista.