viernes, 28 de diciembre de 2007

TENTACIONES


Según la Biblia, Jesucristo fue tentado tres veces por Satanás, pero Jesús no cayó en las trampas del maligno. Ya se había dicho: «Hay que ser sencillo como paloma y astuto como serpiente». El Demonio salió humillado del lance y nunca más repitió el intento.
Los tres últimos presidentes del gobierno han sido tentados por ETA, al objeto de probar y tantear sus debilidades, y los tres han caído en la tentación. Al primero de ellos se le puede disculpar por la novedad de la oferta. Quizá no tan nueva, porque en tiempos de Calvo Sotelo hubo un éxito a medias. Se consiguió la disolución de ETA político-militar por la vía dialogada, pero la mitad de sus miembros pasaron a enrolar las filas de ETA militar, haciéndola más fuerte.
El segundo presidente tentado y tanteado tiene menos disculpas porque ya disponía de varias experiencias fracasadas, que no se dignó considerar ni solicitar el parecer del anterior presidente. Lógico, se llevaban a matar. Acercó presos al País Vasco, moderó su lenguaje contra ETA. Por cierto, que esta iniciativa de acercamiento de presos no partió del presidente, sino que la puso en práctica tras aceptar una moción del Grupo socialista, que juzgaba necesario algún gesto por parte del Gobierno. Cuando ETA comprobó que el diálogo no le era rentable, reanudó su monólogo preferido.
El tercer presidente no tiene perdón de Dios. No sólo disponía de un mayor número de experiencias, sino que se adelantó a la tentación. Antes de que ETA anunciara la consabida tregua-tentación, presentó en el Congreso una Resolución que le autorizaba a dialogar con la banda cuando ésta manifestase una clara voluntad de poner fin a la violencia. Es decir, con esta resolución el Estado abre las puertas al diálogo de forma permanente a la espera de que un día la banda, haga lo que haga entretanto, decida aceptar las condiciones en el momento que más le convenga. Lo que es lo mismo, a los militantes de ETA se les garantiza la seguridad de que, pese a cometer las fechorías más repugnantes hasta un hipotético cese de la violencia, el Estado les espera pacientemente el tiempo que haga falta y negociará con ellos un generoso tratamiento penitenciario. Conclusión: descubrir las cartas antes del envite.
Aparte de su grave error táctico, esta Resolución no tiene nada de original. Es un refrito de estrategias y pactos anteriores (Madrid, Ajuria Enea, Estella, Por las libertades...). En todos ellos se contemplaba el diálogo con ETA, excepto en el último. Quiero esto decir que en treinta años de democracia, durante más de veinticinco se ha venido ofreciendo previa y permanentemente a ETA la vía dialogada para lograr el fin del terrorismo, con los resultados conocidos. Precisamente, el argumento que indujo a PSOE y PP para suscribir el Pacto por las libertades y contra el terrorismo de diciembre de 2000, fue que las experiencias acumuladas a lo largo de tantos años habían demostrado la imposibilidad de alcanzar la paz por la vía negociadora y consideraron imprescindible cerrar el paso a cualquier expectativa de diálogo con la banda terrorista, lo que significaba una ruptura con los planteamientos ineficaces manejados hasta el momento, y se le hacía saber a la banda que, gobernase quien gobernase, PSOE o PP, debía perder toda esperanza de obtener sus objetivos, ya que la política antiterrorista no sería modificada en el tiempo
Quienes piensa que retomar el Pacto por las libertades y contra el terrorismo es volver al pasado, a lo caduco y obsoleto, ignoran que la Resolución de mayo de 2005, es más antigua todavía, porque en muchos aspectos copia literalmente el Pacto de Ajuria Enea de 12 de enero de 1988. Concretamente el punto 9 de Ajuria Enea, que constituye el meollo de la cuestión, es idéntico, con puntos y comas, al párrafo final del punto 2 de la Resolución. Este controvertido pacto del 2000, podría recuperarse prescindiendo del introito, si es que realmente el PNV y EA se hallan fuera de Estella, pero aun así sería muy difícil, por no decir imposible que lo suscribieran estos partidos, a quines solamente les interesa un final dialogado del terrorismo, en cuyo escenario, con mesas paralelas y sincronizadas, podrían obtener ventajas sustanciosas. En cambio, una hipotética derrota de ETA por vía judicial, les dejaría descolocados y con un futuro incierto.
Si el mal llamado Proceso de paz, ha quedado roto y liquidado, según expresión del señor Rubalcaba, resulta absolutamente contradictorio e incoherente, mantener en vigor la famosa Resolución de Mayo de 2005 que lo hacía posible. A no ser que se albergue la idea de tropezar, por enésima vez, en la misma piedra.—FIDEL VELA.

Difundido el 24/1/2007

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