viernes, 28 de diciembre de 2007

OPA

La empresa pública de electricidad Endesa fue privatizada por el Estado en cumplimiento de las normas del mercado dictadas por la Unión Europea, de la que España es parte, según todos sabemos. Sin embargo, a través de operaciones empresariales encubiertas, Endesa puede volver a ser pública. Me explico. Gas Natural lanza una OPA contra Endesa; Gas Natural está participada mayoritariamente por la Caja de Ahorros LA CAIXA; en el Consejo de Administración de esta entidad financiera tienen representación sustantiva la Generalitat (gobierno) de Cataluña y otras instituciones públicas. Quiere esto decir que, si la OPA sale adelante, Endesa retornará camuflada, por la puerta trasera, al sector público, pero esta vez, al sector público autonómico. Es como si el Estado hubiera vendido la eléctrica, mediante circunloquios varios, a la Generalitat de Cataluña.
Se dirán algunos: «Para este viaje no se necesita equipaje». Y dirán bien. La empresa eléctrica regresa, aparentemente, al punto de donde partió. Sólo aparentemente, porque el control de la empresa, aunque público o semipúblico, se ubicará en nuevas residencias. De otra parte, estas operaciones de carácter hostil, no son frecuentes en la Unión Europea, donde las fusiones se producen de mutuo acuerdo. Pero más infrecuente, hasta insólito, resulta que una compañía tres veces más pequeña pretenda absorber a la grande.¿Quién respalda esta transacción sorprendentemente tan atípica? Por ello, la OPA en cuestión no es meramente una operación mercantil entre empresas privadas como, ingenua o interesadamente, definen algunos comentaristas y políticos. Cualquier persona atenta y honesta sabe que se entrecruzan otros intereses más o menos confesables. Pascual Maragall ha dicho: «Ya es hora de que Endesa vuelva a casa». «El Estatuto y la OPA saldrán adelante. ¡Visca Cataluña!». «La OPA es medio estatuto». Y todo esto sin olvidar la monstruosa concentración de poder en manos de una sola empresa, que resultará gravemente lesiva para los consumidores al desaparecer la competencia.
Del presente episodio, que no es el primero, emerge de nuevo la inacabada polémica sobre el estatuto jurídico de las Cajas de Ahorro, ese fenómeno híbrido y opaco, objeto extraño incrustado en las economías de mercado española y europea, que genera graves perturbaciones de todo tipo. Si se han vendido empresas tan rentables como Telefónica, Argentaria, Repsol, Tabacalera y otras muchas, ¿a qué se espera para privatizar las Cajas de Ahorro? Esta decisión vendría a restablecer la coherencia del sistema económico y evitaría posibles corruptelas entre Cajas y políticos. No es de recibo que se condone el lucro cesante y hasta la deuda completa a ciertos personajes e instituciones, según hemos podido saber. El Estado se ha visto forzado a desprenderse de todas las empresas que poseía, en ocasiones a precio de saldo. Puesto que las Comunidades Autónomas forman parte del Estado, lo deben ser con todas sus consecuencias y no sólo para lo que conviene. Concluyendo, esta OPA, es un nuevo pago para la compra de escaños.— FIDEL VELA.

Difundido el 16/12/05

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