viernes, 28 de diciembre de 2007

NAVARRA

Los defensores del llamado Proceso de paz, ante las sospechas de algunos, nos aseguran que el Gobierno, ni aunque quisiera, puede conceder a los nacionalistas vascos el derecho de autodeterminación ni la anexión de Navarra, porque la Constitución lo prohíbe taxativamente. No es del todo cierto. En cuanto a la autodeterminación, con este mismo nombre, sin duda resultaría harto difícil; aunque las leyes, por muy perfectas que sean, suelen mostrar rendijas y fisuras, que aprovechan los delincuentes para burlar la acción de la justicia. Ahora bien, sobre la incorporación de Navarra al País Vasco, la Constitución lo permite si se dan ciertos requisitos. Bastaría con que PSOE, PNV y Herri Batasuna o un partido satélite consiguieran la mayoría en el Parlamento navarro en las próximas elecciones autonómicas y se acogieran a la disposición transitoria cuarta de la Constitución, donde se establece: «En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el artículo 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos».
Esta operación, por tanto, sería posible dentro del marco constitucional y una supuesta moneda de trueque comprometida por el Gobierno en el mal llamado Proceso de Paz, junto con indultos escalonados a los presos. Ambas contrapartidas, anexión de Navarra e indultos, resultarían legalmente correctas para algunos y políticamente ominosas para otros.
Se comprende así la frenética ansiedad que manifiesta el PSOE por legalizar a Herri Batasuna antes de las elecciones autonómicas. Necesita sus votos para alcanzar el poder en Navarra y cumplir los presuntos compromisos adquiridos. Ya se están calentando motores. Recientemente el ministro del Interior ha declarado: «Los navarros serán lo que ellos quieran». Es decir, que, por ejemplo, con sólo un 25% de síes frente a un 24,9 de votos negativos, en un hipotético referéndum, Navarra desaparecería del mapa.
Por todo ello, los votantes navarros han de estar atentos, porque las próximas no son unas elecciones autonómicas más, sino el ser o no ser, la existencia de Navarra o su extinción definitiva, subsumida en un artificio al que llaman Euskal Herria.—FIDEL VELA.
Difundido el 26/12/2006

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