viernes, 28 de diciembre de 2007

¿ESCUELA BILINGÜE?


Es de agradecer la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Cataluña que restablece los derechos conculcados a un niño, cuyos padres habían solicitado sin éxito a la Generalitat la enseñanza en castellano. Igualmente debemos reconocer el coraje y la honestidad de los padres que, en un ambiente hostil, han hecho prevalecer la ley sobre el abuso de las autoridades educativas, obstinadas en borrar del mapa el castellano, la lengua de millones de catalanes. A estas alturas, resulta difícil de entender que, derechos tan básicos como la educación, sea necesario recurrir a los tribunales de justicia para ejercerlos. Se pretexta que se trata de un caso aislado entre un millón. Uno sólo bastaría, pero no es cierto. El Defensor del Pueblo ha recibido más de 1.800 quejas sobre el asunto que nos ocupa, por lo que es de vital importancia animar a los padres todavía remisos para que hagan valer sus derechos sin miedo a las represalias porque la ley les protege. La libertad no se regala, se conquista y cuantas más personas denuncien más fácil será desterrar las injusticias. Sucede como en los malos tratos domésticos, que las mujeres se resisten a interponer la correspondiente denuncia por temor a la venganza del marido. Las asociaciones femeninas declaran que apenas un 10% de las mujeres maltratadas se atreven a denunciar. Los nacionalistas niegan que haya problemas en los colegios a causa del idioma, alegando la inexistencia de protestas masivas, sin querer enterarse de que no se producen por temor al rechazo y la marginación de los niños en los centros, como suele suceder desgraciadamente con harta frecuencia. Basta observar las imágenes del padre cuando era entrevistado por la televisión, intentando dar la espalda a las cámaras como si hubiera cometido un delito. Y por si esto fuera poco, han venido a juntarse el pan con las ganas de comer. En su desastrosa gestión política, el Presidente de la Generalitat, agrega un nuevo despropósito, nombrando Consejera de Educación a una militante independentista de Ezquerra Republicana, que ha endurecido todavía más, si cabe, la opresión idiomática. Como suele decirse, se encomienda a la raposa el cuidado del gallinero. En este contexto, es más necesaria que nunca la movilización ciudadana para desenmascarar las patrañas nacionalistas. —FIDEL VELA

Difundido el 1/5/2006

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