sábado, 29 de diciembre de 2007

COMPARACIÓN ODIOSA

En El Socialista de mayo de 2007 aparece un artículo firmado por Enrique Barón Crespo, eurodiputado socialista, donde se analizan las diferencias y coincidencias entre el terrorismo irlandés y el terrorismo vasco. Por su gravedad destaca la conclusión final del articulista, verdadero insulto a la inteligencia, cuyo texto trascribo literalmente. «La realidad presente de una coalición entre el Sinn Fein —hasta ahora cabeza visible del IRA—, y los Unionistas del Pastor Paisley —que ha respaldado a las no menos salvajes milicias protestantes del Ulster— es el equivalente a pensar un pacto de gobierno en el País Vasco entre el PP y Batasuna». El subrayado es mío.
Equipar al Partido Popular con los partidos norirlandeses abiertamente implicados en más de 4.000 asesinatos y con la ilegalizada Batasuna, brazo político de la banda ETA, estableciendo una equidistancia aberrante e imposible con víctimas y verdugos, constituye la más abyecta y total depravación de las ideas. En el gobierno o en la oposición, el Partido Popular combatió y combate el terrorismo de ETA observando el más escrupuloso respeto a la legalidad vigente, cosa que no puede decirse de otros; padeció el zarpazo terrorista en sus propias carnes como ningún otro partido, con más de veinte concejales asesinados —¿quién no recuerda el bárbaro asesinato de Miguel Ángel Blanco?—, pero jamás siguió atajos ni se tomó la justicia por su mano. En sus ocho años de gobierno no hubo ni GAL ni Guerrilleros de Cristo Rey ni nada que se les pareciera. Enterró a sus muertos con dignidad y continuó su trabajo dentro del más estricto cumplimiento de las leyes democráticas. Por ello resultan brutalmente injustas las deducciones del señor Barón contra un partido democrático, el más importante de la oposición, respaldado por casi diez millones de votos. A la vista de tales exabruptos, cabría preguntarse quiénes realmente provocan la llamada crispación.
No se trata aquí de salir en defensa del Partido Popular, que también tendrá sus luces y sus sombras en otros aspectos, sino de exigir un mínimo de honestidad intelectual a los políticos.
El articulista, si tuviera el decoro personal que a un eurodiputado se le supone, debería rectificar de inmediato esta comparación odiosa.— FIDEL VELA
Difundido, Junio 2007

No hay comentarios: